domingo, 25 de mayo de 2008

Música...en él.


Es tan dulce ése sonido…
Tan suave el roce de sus dedos sobre las cuerdas…

Y para él es el ir y venir de cada día.
Es una forma más de expresión…pero una forma mucho más bella.
Oh pobres desgraciados los que no son capaces de entenderlo,
Los que no se emocionan con cada una de sus notas.

Porque para él el roce de cada cuerda significa algo distinto.
Cada sonido es único y se merece un trato especial.
Porque no es un simple sonido, es una emoción, un sentimiento…

Para él es un lenguaje, es un idioma que no todos pueden hablar.
Y tal vez ni siquiera sea consciente del valor que eso le aporta.
Sabe que le encanta, sabe que ama hacer lo que hace y no sabe la envidia que me da.

Que se me pone la carne de gallina con cada una de sus melodías.
Siento mariposas en el estómago cuando me transmite esa ilusión, propia de un niño en el patio del colegio cuando dice, feliz: “he compuesto un tema nuevo”.

Ojala yo pudiera ponerme en su piel en ése momento.
Quiero ser su pie cuando pisa el pedal que le da una nueva distorsión.
Quiero ser sus manos, que con ternura, delicadeza y precisión recorren el mástil de su guitarra, en busca de mis sentimientos.

Quiero ser su guitarra.
Sentir su música…
¡Oh espera! Ya me pasa todo eso.

1 comentario:

Unknown dijo...

los dos sois pura música...

me alegro tanto de haberte conocido..


mua!