viernes, 31 de marzo de 2006

Estaré allí


Parece que fue ayer cuando todos, inocentes de nosotros, principiantes en la educación secundaria, bebíamos en el prado del padre de un amigo, atemorizados por la posibilidad de ver aparecer a mamá en cualquier momento...lugar en el que tuvimos nuestras primeras borracheras absurdas, donde muchos se dieron sus primeros besos, donde nacieron los primeros amores, donde comenzaron nuestras ya míticas barbacoas veraniegas, donde perseguimos a nuestros particulares orcos... pero lo más importante de todo: Donde nacieron grandes amistades.

Ya hace años de esto, y seguimos juntos. Más besos, menos besos, más amores, menos amores, más borracheras, menos inocencia, más madurez, más responsabilidad, menos gente, más personas...bien es cierto que hubo quien decidió elegir el camino al precipicio, quien simplemente se fue distanciando, quien demostró su exceso de estulticia, quienes demostraron ser personas impresionantes, grandes amigos, simples colegas...hubo quien decidió consolidar relaciones dentro del famoso “grupo”, quienes las comenzaron y finalizaron, quienes las finalizaron pero muchos sabemos que jamás acabaron realmente, algunas quedaron en colegas, otros en amigos, otros en conocidos...hubo grandes canciones que marcaron historia en nuestras vidas...hubo grandes decepciones, pero muchas más sorpresas...pasando del anonimato, a “los cinchas”, a “el FLEJ”, a los “bilis people”...

En las vidas de todos y cada uno de nosotros han aparecido nuevas personas, todos tenemos más amigos, y algunos ya no sentimos esa necesidad de considerarnos un grupo (entre los que me incluyo), pero sabemos que estamos ahí, en lo bueno, en lo malo, y en lo que haga falta, porque tener la certeza de poder apoyarte en un hombro (o en varios) es una de las mejores cosas que te puede pasar...disfrutar de sonrisas en compañía, de carcajadas, de reflexiones filosóficas (y políticas), comentar frikadas en general...soñar despiertos...y es que la realidad es que...aunque nada es igual, nada ha cambiado!

Escribo esto para daros las gracias, no os podéis imaginar cuanto os puedo llegar a querer...y para recordaros que siempre, absolutamente siempre, aunque haya uno o dos mares entre nosotros, ESTARÉ ALLÍ

Un besazo,
Yaddel.

PD- Este blog creo que es obvio a quien va dedicado...pero al margen de los amigos de siempre, y los que se sentirán identificados en alguno o en todos los momentos que he mencionado, hay personas increíbles que han aparecido en mi vida en algún momento, y han demostrado ser...geniales. También va por vosotros chicos...Denis, Carlos, Sergiop, Pedro...y alguno que otro más... OS ADORO!!

lunes, 13 de marzo de 2006

Los hijos del gran desorden

Ya lo dijo Darwin hace 150 años: los seres vivos somos hijos del azar.
Ni siquiera las mutaciones genéticas tienen un sentido; es decir, no es que las criaturas cambiemos para adaptarnos mejor al medio, sino que las mutaciones se producen a tontas y a locas, de manera espontánea y caprichosa, y luego la selección natural se encarga de que solo prosperen aquellas transformaciones que resultan favorables para el organismo. Lo cual equivale a decir wue nuestra construcción genética es el resultado de una especie de rifa. A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación de la teoría de Darwin, la idea de azar como el centro de todo sigue siendo un pensamiento desolador y dificil de asumir. Nos pasamos la vida intentando darle un sentido y un orden a nuestra existencia, y la sola intuición del gran desorden universal nos deja tiritando.

Pero no es preciso subirse por las ramas evolutivas para saber que nuestra realidad depende de la más extravagante casualidad. Si tu padre no se hubiera encontrado con tu madre al perder aquel tren, al salir de aquel cine, en aquella oficina, ¿ahora dónde estarías? Más aún: si en el justo momento de tu origen hubiera nadado con más fuerza oreo espermatozoide, o si el feliz encuentro entre el panzudo óvulo y el afanoso nadador se hubiera producido varias horas antes o varias después, ¿tú seguirías siendo tú, o serías tu hermano? Ya ves: con lo importante que eres para ti mismo, y en realidad dependes de una nimiedad vertiginosa.

El número de octubre de Historia 16 incluye un fragmento del libro Crónica cel Holocausto (Libsa), que es un conjunto de textos y fotos sobre el nazismo. Las páginas seleccionadas por la revista hablan de Hitler, que, como es de todos sabido, tuvo de joven ambiciones artísticas. Era un pintor de gusto tradicional, al parecer bastante malo; dibujaba paisajes y edificios con una factura de lo más vulgar. A los dieciocho años se fue a Viena, que por entonces era una de las grandes capitales culturales del mundo. Puedo imaginar al feroz Adolfo Hitler cuando todavía no era más que un adolescente feúcho y esmirriado, un zangolotino lleno de complejos. Intentó matricularse en la Academia de Arte de Viena e hizo el examen de ingreso (una prueba de dibujo) los días1 y 2 de octubre de 1907; se presentaron 113 candidatos y el tribunal admitió a 28. Ni qué decir que entre ellos no se encontraba el joven Adolfo. "Que diferente hubiera sido el siglo XX si Hitler hubiera estado entre los aceptados", apunta escalofriantemente Crónica del Holocausto.

Hasta hace muy poco, los intelectuales influidos por el pensamiento marxista concedían mucha más importancia a las estructuras económico-sociales que a los individuos. Según esta concepción del mundo, Hitler solo habría sido una pieza mas dentro de un engranaje; y aunque no hubiera existido ese pintamonas fracasado, de todas maneras habría habido otro Führer.

Es verdad que la situación histórica era muy compleja, y que el origen del nazismo no está solo en Hitler, sino también en el Tratado de Versalles, y en la humillación de Alemania, y en el miedo al comunismo, y en veinte mil malditas circunstancias más que se cerraron sobre sí mismas hasta construir esa trampa para la humanidad que fue el Tercer Reich. Pero lo espeluznante es justamente eso: que la realidad es un juego de carambolas, que los ingredientes se suman o se restan al azar y que la variación en uno solo de los componentes puede producir un resultado totalmente distinto. De manera que es posible que si aquel tirbunal escolar hubiera aprobado al inseguro Hitler, el horror del nazismo no se hubiera dado. Cabría preguntarse, de igual modo, en qué momento se torció en pasado de Bin Laden, qué nadería convirtió a aquel adolescente hippy y rico de las fotos en ese frenético santón espiritado.

Somos hijos del azar, en fin, y mejor será aprender a tragar tan amarga píldora. Pero, por otra parte, y aunque los humanos no controlamos lo que nos sucede, sí somos dueños de nuestra respuesta ante el destino. La manera en que nos comportamos frente a las circunstancias depende de nosotros; a veces, el margen de elección es mínimo, pero aun así siempre podemos escoger, siempre podemos decidir. Y es esa opción, por ínfima que sea, lo que nos hace libres dentro del caos.


ROSA MONTERO
El País Semanal, 11 de noviembre de 2001

jueves, 2 de marzo de 2006

Todo pasa...AÑORANZA


Seguro que alguna vez habéis tenido la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Por desgracia es una sensación muy frecuente, y tenemos que aprender a controlarla. El secreto está en ser pacientes, aunque cueste. Cuado tenemos un día malo, o ¿porqué no?, una mala racha, cuanto menos nos lamentemos por lo injusta que es la vida y lo desgraciados que somos, y simplemente hagamos lo que tengamos que hacer, por muy desagradable o cansado que sea, nos parecerá que el tiempo ha pasado más rápido. No podemos ni adelantar, ni retroceder en el tiempo, ni meternos en una burbuja y dejar que pase la mala racha, por más que lo deseemos, pero si podemos convertirla en una etapa más llevadera. Por muy difícil que pueda parecer creerlo en algunos momentos, tu llevas las riendas de tu propia vida (al margen de que dependas o no de los demás). Aunque el resto del mundo, o tus circunstancias, no colaboren a mejorar tu humor o tu ánimo, solamente tu puedes hacer que eso cambie. Es obvio que las buenas noticias o ver alguien a quien echábamos de menos, nos pone de buen humor, y viceversa, pero tenemos que controlar nosotros esos bajones temporales (y esos subidones cuando no son apropiados). En definitiva, todos tenemos nuestros más y nuestros menos, y todo, absolutamente todo pasa, tanto lo bueno como lo malo.

Mientras tanto, paciencia. Yo ahora mismo estoy agotada, llevo una semana entera mala, y acabo de volver de pasar otra esquiando, el trabajo se me ha acumulado, empieza la racha de exámenes y estoy totalmente desbordada. Mi situación familiar es complicada, las circunstancias me impiden ver a mis amigos tanto como me gustaría, echo muchísimo de menos esas conversaciones, esas sonrisas, esos abrazos, esa, simplemente presencia, de la persona a la que más quiero del mundo....pero en vez de lamentarme por saber que hoy tampoco podré disfrutar de nuevos momentos maravillosos a su lado, y al de mis geniales amigos, sonrío porque se que puede que hoy no, ni mañana tampoco, pero volveré a verles, y disfrutaré de su compañía como si nunca hubiera habido tiempo de por medio (eso sí, todos pasamos por momentos de estrés, de complicaciones innecesarias...y no podemos estar al lado de los nuestros, pero aunque desaparezcamos temporalmente, un toquecillo en un pequeño descanso a modo de señal de vida nunca viene mal)

Tiempo...complicado asunto el tiempo. Paciencia, esperanza y ánimo. Todo pasa.

Melancólica, pero animada:
Yaddel